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Historia
Apasionado, sońador, emprendedor, único en su género

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Un hombre que daba mas que la vida por el Club, un personaje admirable

16 agosto 1928 al 21 enero 1995

La siguiente nota es un compilado de muchos extractos publicados en prensa o revistas de aquel tiempo.

 

Un día llegó a Tembladerani. Vio la práctica del equipo. Vestía una chompa celeste delgada, con cuello en V, una camisa blanca y corbata. Caminó con los brazos cruzados por un costado de la cancha. Parecía Napoléon antes de una guerra. Nadie se le aproximaba. Infundía miedo o mucho respeto. Esa mañana se había dado una escapada de la oficina, aquella de Emusa (su empresa). Al final de la práctica habló con algunos jugadores. Con el técnico.

De figura alta, siempre erguido. Cuando se le acercaban otros dirigentes, parecía que éstos querían decirle algo y no se animaban a hacerlo. Se movía como un comandante de ejército. Todos le seguían.

Cuando hablaba y estaba de buen humor lanzaba una fuerte carcajada con esa boca grande que hacía mover todos los músculos del rostro. Era serio a la hora de hablar temas serios y bromista en los momentos de soltura, que no eran muchos.

Ese día, antes de volver a su oficina, subía a su vagoneta, una movilidad de lujo que costaba aproximadamente unos 50 mil dólares. Antes de levantar la mano y despedirse, vio al médico del equipo (Miguel Elías), que también subía a su coche, otra vagoneta, con líneas aerodinámicas más atractivas que le llamaron la atención.

“¡Pará, Miguel! Te cambio mi auto por el tuyo”, le dijo. El médico quedó atónito y sonrió. Pensó que era una broma. No fue así. Le tiró las llaves de su auto, le quitó las suyas, se subió a la otra vagoneta y le dijo “¡chau!”. Dejó el garaje de Tembladerani raudamente.

Así era Mario Mercado Vaca Guzmán: ocurrente, inesperado y hasta un poco loco.
Hoy iba a celebrar un nuevo cumpleaños, pero él ya no está. Un trágico accidente se lo llevó el 21 de enero de 1995. Iba a Sucre, a una reunión de dirigentes para replantear el futuro del fútbol boliviano.

El fútbol siempre fue su pasión. Vivió por él y murió por él.

El día de su entierro todos lloraron. El coche fúnebre que bajó desde el centro de la ciudad hasta el Cementerio Jardín de Obrajes estuvo rodeado de muchachos que corrían con lágrimas en los ojos, sujetando banderas celestes de Bolívar, el club que tanto quiso en vida.

Agitados. Sin fuerzas. No podían creer lo que estaba ocurriendo. “Era como nuestro padre”, decían los jóvenes, todos de condición humilde.

Han pasado nueve años. Bolívar vive nueve años sin Mario Mercado. Pero su memoria está ahí. Cuando uno entra al Gran Centro de Obrajes (otra de sus obras), en el segundo piso está un cuadro grande donde él aparece de costado. Está con una sonrisa tenue, con una polera blanca debajo de una camisa azul. Debajo se lee: “El Club Bolívar en homenaje y gratitud a su Presidente Vitalicio Mario Mercado Vaca Guzmán en las Bodas de Plata como presidente de nuestra institución. La Paz, 12 de abril 1988”.

Otro cuadro está en la entrada del despacho de la presidencia del club y la sala de reuniones del directorio también lleva su nombre. Está en todo lado.

Nadie habla de su edad ni cuántos años iba a cumplir hoy. Lo que se conoce es que nació en Paraguay cuando su padre cumplía funciones diplomáticas y fue inscrito en la Embajada boliviana. “Pero fue más paceño que el chuño”, dicen.
Un hombre multifacético.

Es difícil situar a Mario Mercado en una actividad en particular ya que fue un hombre multifacético. Dedicado a dirigir varias empresas, no dudó en ingresar al mundo de la política, fue parlamentario y Alcalde de la ciudad de La Paz.

El arte y la cultura también tuvieron en él a un gran mecenas. Apoyó al cine boliviano desde Proinca (1976-1980) y a otras expresiones a través de la Fundación Emusa.

Pero, sin duda, su gran pasión fue el fútbol. Presidente de Bolívar, invirtió tiempo y dinero no cuantificados en hacer de su club el más popular de Bolivia hasta situarlo en los primeros niveles en el ámbito del continente.

Fue un gran impulsor de la gestión del técnico Xabier Azkargorta al mando de la Selección boliviana que derivó en la clasificación al Mundial 1994.

En su gestión edil, Mercado colaboró en la construcción de los cuatro estadios más importantes de la ciudad. Se reconstruyó el Hernando Siles, acabó la construcción del Luis Lastra de propiedad municipal y se construyeron los estadios Rafael Mendoza de propiedad del Club The Strongest y Libertador Simón Bolívar del Club Bolívar.

Recuerdos imborrables

¿Qué pasó con el auto?
Elías Zaiduni recuerda que se lo tuvo que devolver días después. “Es que no podía quedarme con un monstruo así. Mi coche costaba 24 mil dólares, pero no tanto como el de don Mario. Ese día que se fue con mi vagoneta quedé sorprendido, atontado. No podía creer lo que había pasado. Yo mismo le reclamé después porque él no pensaba recuperar su coche”.

El médico recuerda que Mercado estaba en todo. “Si la misma clasificación al Mundial 94 fue su obra. Mario trajo a Xabier Azkargorta, pero nunca apareció en público como el verdadero artífice, por eso esa hazaña la disfrutó en silencio”.

El Día del perro

Lothar Kerscher estuvo 30 años al lado de Mercado en Bolívar. “Fue más que un amigo”. Cuenta que lo llamaba a su oficina o al Gran Centro de Obrajes para hablar de fútbol y del club y el tiempo pasaba sin que se dieran cuenta. “Bajaba en la tarde y me iba a casa cerca de la media noche”.

El otro día le comentamos a Kerscher que este lunes 16 era cumpleaños de Mercado. Sorprendido, contestó: “¡Ah! sí. Es el Día del perro, ¿no? Mire, yo me acuerdo que cuando iba a verlo el día de su cumpleaños, le decía: 'Mario, te cuento que hoy vi a mi Max (que era mi perro) y me acordé que es tu cumpleaños. He venido a felicitarte'. Él tomaba la ocurrencia con una sonrisa”.

El tamaño, clave
Kerscher cuenta que Mercado siempre decía que antes de traer a un refuerzo “hay que fijarse en si es buena persona, antes que un buen jugador”.

“También algo que siempre tomaba en cuenta era el tamaño y su referencia era 'Guery' (Germán Jordán, dirigente del club que también murió en el mismo accidente), que era alto. '¿Qué tamaño es?' preguntaba y cuando llegaba el jugador lo hacía parar al lado de 'Guery'”.

A veces “muy torpe”

Angélica Huayllas era la secretaria de Presidencia de Bolívar. Trabaja 14 años allí. Ella recuerda que fue Mercado quien la llevó al club cuando estaba sin trabajo.

“Lo conocí cuando yo trabajaba con don Guido Loayza. Un año que estuve desocupada me hizo llamar y me invitó a estas oficinas. La primera vez que llegó y me vio, me agarró la cabeza y me dijo: 'Angie, que no te sorprenda si alguna vez no te saludo. Es que a veces soy muy torpe con las personas'. Yo sonreí. Después no tenía tiempo para nada y sólo me decía 'Angie, pásame con...' y nada más”.

Un niño grande

A punto de llegar a las lágrimas, la secretaria rememora pasajes que pintan el alma de niño que tenía Mercado.

“Había días que llegaba de buen humor. Me desalojaba de mi escritorio y le encantaba sentarse en mi silla. Yo tenía un adorno que me habían traído de regalo. Lo agarraba de todos lados. A mí me daba la impresión de que lo iba a romper. No era porque rompa el adorno, sino que podía hacerse algún daño en la mano. Y daba vueltas con mi silla alrededor del escritorio. Jugaba y comenzaba a rodar. Yo lo veía como un niño grande. Era una persona con un sentimiento muy noble. Yo lo veía con mucho cariño. Es inolvidable. Yo le tengo mucha gratitud. Por él estoy en Bolívar”.

El emprendedor

El actual presidente de Bolívar, Mauro Cuéllar, no olvida un pasaje que para él refleja la grandeza y la fuerza visionaria de Mercado.

“Un día que estaban derrumbando el (estadio Hernando) Siles, para hacer el actual sistema de torneo (se refiere a la Liga) y Oruro era una ciudad muy difícil (para jugar con la Selección Nacional), Mario me dijo: 'Vamos a hacer un estadio donde vas a poder jugar una eliminatoria de un Mundial'. Creí que era un cometido muy difícil, pero él lo logró con el carácter que tenía, porque el estadio de Tembladerani fue sede de partidos de eliminatorias el 77. El día que jugamos con Uruguay, Mario fue el hombre más feliz. Es que si algo queda como recuerdo es que de una canchita, Tembladerani resultó ser un estadio de una eliminatoria”.

“No me recogió”

El día de la tragedia, Mercado debía viajar con Jordán y Cuéllar a Oruro primero y luego seguir viaje a Sucre en su avión particular. “Yo tenía que viajar también —recuerda Cuéllar—, pero él tuvo que subir muy rápido a El Alto porque tenía un problema con su empresa y ya no me pudo recoger de mi domicilio como habíamos quedado. Me llamó del Aeropuerto para indicarme que no pudo recogerme y quedamos en que a su vuelta de Sucre íbamos a hablar de lo que iba a pasar en el fútbol. La última vez que hablé con Mario fue ese día. Debí ser el último. Después, a las 11 de la mañana, me enteré del accidente. Yo tenía que estar con él, pero por un detalle no estuve en ese viaje”.

Javier, el amuleto

Uno de los actuales vicepresidentes del club, Javier Ortuño, recuerda que conoció a Mercado el 64. Fue uno de sus dirigentes en la “Operación Retorno”, cuando Bolívar bajó a la Primera “A” de la AFLP (el 65) y al siguiente año volvió y fue campeón de la Primera División.

“Antes de un viaje a Cochabamba, creo que el 87 ó el 90, cuando Bolívar definía el título con Wilstermann, nos reunimos todos los dirigentes con don Mario. Yo era el más jovencito. Recuerdo que estaban allí Loayza, Jordán y otros dirigentes de peso. Ese día, don Mario me señaló y me eligió como el presidente de la delegación. Me dijo: 'Javier, tú vas con el equipo a Cochabamba y vuelves con el título. Si no, mejor no vuelvas'. Quedé sorprendido y los miré sin hablar. Le conté a mi madre. Quedé loco. No saben cómo rezaba. El día del partido ganamos 1-0 y volvimos con el trofeo”.

Bueno para las cartas

Hoy está al otro lado de la vereda. Jorge Iturralde, sin embargo, trabajó 14 años con Mercado en el club. “Un día viajamos con el equipo a Paraguay. Teníamos que jugar un partido por la Copa Libertadores. En el avión nos desafió a jugar 'poker'. Era bueno para las cartas. Nos ganó todo el viaje, que llegando a Asunción lo tuvimos que llevar a todos los restaurantes para pagarle, pero igual quedamos debiéndole. Nunca terminamos de pagarle lo que ese día nos ganó”.

¿Quién fue don mario?

“Un hombre visionario”

“Fue un hombre con mucho talento, visionario. Yo tuve el honor de haberlo conocido y haber trabajado junto con él. Aprendí mucho a su lado. Esa experiencia me sirvió para trabajar después con otros presidentes del club, como Jorge Lonsdale, su propio hijo Luis Mercado, y otros. Yo siempre lo recuerdo y Bolívar también“

Javier Ortuño
Dirigente de Bolívar    

“Ayudaba a todo el mundo”

“Fue una persona extraordinaria. Tuve una gran amistad con él. Amaba mucho a Bolivia y ayudaba a todo el mundo. Una vez le curé una dolencia que tenía en el cuello y le decía a su esposa 'Bolívar es campeón siempre porque tenemos a gente como Miguelito'. Solucionaba todo y eso que tenía muchas cosas en la cabeza“

Miguel Elías Zaiduni
Ex médico de Bolívar 

“Hombre irreemplazable”

“Mario es irreemplazable. Me acuerdo de él con mucho cariño y gratitud. Creo que nunca va a haber un dirigente como él que puso por el fútbol alma, vida y corazón. Fue un hombre visionario. El fútbol boliviano perdió mucho con su partida. Creo que nunca habrá como Mercado en Bolívar ni como Rafael Mendoza en The Strongest”

Lothar Kerscher

Ex dirigente de Bolívar    

“Hizo grande a Bolívar”

“Tengo el mejor recuerdo. Fue un hombre ganador en la vida. Vivía el fútbol con mucha intensidad. No iba a medias ni andaba con cosas mediocres. Veía siempre lo mejor. Trajo técnicos de primer nivel, jugadores igual. Hizo grande a Bolívar, club al que guió por el camino del éxito. El futbol nacional perdió mucho con su ausencia“

Jorge Iturralde
Ex dirigente de Bolívar

Mercado dejó de existir el 21 de enero de 1995. Iba a Sucre, a una reunión de dirigentes para replantear el futuro del fútbol boliviano.

“Él daba todo para su club, sacrificaba los tiempos que pudo estar con su familia; también hubo sacrificio económico ya que tenía en el corazón al Bolívar”, contó Luis Mercado, hijo de Don Mario.

Los que lo conocieron dicen de él que fue un hombre multifacético. Además de dirigir sus empresas, el presidente perpetuo de la Academia no dudó en ingresar al mundo de la política, fue parlamentario y alcalde de la ciudad de La Paz.

En su gestión edil, Mercado colaboró en la construcción de los cuatro estadios más importantes de la ciudad. Se reconstruyó el Hernando Siles, acabó la construcción del Luis Lastra de propiedad municipal y se construyeron los estadios Rafael Mendoza de propiedad del club The Strongest y Libertador Simón Bolívar del club Bolívar.

El arte y la cultura también tuvieron en él a un gran mecenas. Apoyó al cine boliviano desde Proinca (1976-1980) y a otras expresiones a través de la Fundación Emusa. Pero, sin duda, su gran pasión fue el fútbol. Presidente de Bolívar, invirtió tiempo y dinero no cuantificados en hacer de su club el más popular de Bolivia hasta situarlo en los primeros niveles en el ámbito del continente. “Vivo el juego tan intensamente que quiero estar allí (en el campo de juego) junto a mis jugadores. Me quedo en el banco de suplentes hasta que me echan el árbitro y los jueces de línea”, le dijo Mario Mercado a la revista El Gráfico de Argentina. “Bolívar es una pasión, una ocasión inigualable de servir a mi país, un vehículo hermoso para conocer los sentimientos del pueblo boliviano”, agregó Don Mario.

Condecoraciones

50 años Cuando Bolívar celebraba alborozado sus "Bodas de Oro", el 12 de abril de 1975, Mercado tramitó la máxima condecoración nacional: "El Cóndor de los Andes". Gobernaba nuestro país Hugo Banzer Suárez y coincidentemente Bolivia celebraba su sesquicentenario de fundación.

Conmebol

En 1986 la Confederación Sudamericana de Fútbol distinguió a Mercado por 25 años en la presidencia de Bolívar. La Confederación creó una distinción especial por única y primera vez para el dirigente que apoyo incondicionalmente a su entidad.