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Historia
Los celestes se retiraron resignados tras la derrota

Los celestes se retiraron resignados tras la derrota

Tras la derrota los jugadores esperaron la premiación del segundo puesto y se rretiraron a camerines

18 diciembre 2004

Nota Extraida del sitio web www.bolivia.com tambien publicado en el periodico nacional La Razon
http://www.bolivia.com/noticias/autonoticias/DetalleNoticia24189.asp
(La Paz - La Razón)

Los jugadores nacionales abandonaron La Bombonera luego de una hora y media de terminado el encuentro. Con su medalla como el subcampeón, la mayoría expresó su amargura.

Con los ojos humedecidos y las medallas de plata colgadas en el pecho, esa que los certifica como subcampeones, los integrantes de la plantilla celeste salieron de La Bombonera.

Los bolivaristas denotaron una tristeza absoluta y la resignación se apoderó de ellos en su vestuario, ubicado justo debajo de la tribuna donde se ubica la número doce, la barra más bullanguera de Boca, que aún no paraba de saltar y cantar, como queriendo martillar en la cabeza de los jugadores visitantes.

Pese a realizar el esfuerzo de mantener su habitual serenidad, el técnico Vladimir Soria mostró un rostro desencajado, apenado por la derrota y sólo atinó a decir que "siento una tristeza que no tiene fin, porque sabemos que en el fútbol nadie se acuerda de los segundos", sentenció el entrenador celeste.

Los jugadores de la Academia mostraron un buen trato de balón, como dijo luego Julio César Ferreira: "Jugamos a lo Academia. No nos pasaron por encima como dijeron, pero nos faltó animarnos mucho más", dijo.

Los jugadores bolivaristas tardaron en ingresar al vestuario. Debido al programa de premiación debieron esperar que se premie al campeón y luego retirarse.

Otro de los afectados fue el argentino Horacio Chiorazzo, quien no tuvo mucho ánimo para dialogar. "Es muy triste quedar segundos cuando saboreamos parte del título de la Sudamericana", sentenció el goleador de la Copa.

Otros en cambio, asumieron la derrota con mayor calma. Ese fue el caso de Óscar Sánchez, quien mostró un gran aplomo y clase dentro y fuera de la cancha: "Creo que cumplimos en parte, porque el sueño de todo equipo es terminar un torneo en el primer lugar", manifestó el cochabambino, a quien ni Martín Palermo y menos Carlos Tevez pudieron superarlo en el mano a mano. Sánchez se mostró como un verdadero caudillo.

El dirigente Carlos Vargas, también apesadumbrado, expresó que el cotejo estuvo cerca de igualarse si el remate de Rubén Tufiño ingresa al arco.
"Supimos enfriar el dominio de Boca y creo que Bolívar nunca perdió la línea de juego, ni siquiera ante la presión que ejerció su afición", reflexionó el dirigente del plantel celeste.

Los jugadores dejaron el vestuario visitante luego de una hora y media. Nadie se duchó.
Abordaron el enorme autobús, custodiado por dos autos patrulleros, que los llevó de regreso al hotel Hilton de Puerto Madero.

Antes de que subiesen al micro, se escuchó otro lamento. "Duele más porque incluso sacrificamos la Liga, donde hubiésemos ganado el segundo torneo", dijo uno de los futbolistas con evidente dolor.