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“Estamos edificando un Bolívar campeón”
El técnico de la Academia expuso su filosofía de fútbol.

“Estamos edificando un Bolívar campeón”

Lunes 28, marzo 2011

La Prensa

El técnico de la Academia expuso su filosofía de fútbol. Recordó su origen, cómo llegó al Barcelona B, el momento actual con el celeste y la situación más dura, cuando Oriente vapuleó al cuadro bolivarista.

Devoto y creyente en Dios y la Virgen, Ángel Guillermo Hoyos es un convencido de la evolución permanente y de que nada viene porque sí, sino que todo tiene su fin y su objetivo. Comenta que está inmerso en un gran desafío con Bolívar, pero también tiene como objetivo el crecimiento de sus jugadores como personas. Ésa es la apuesta de Hoyos, más allá de los títulos; quiere marcar huella a nivel de la entidad celeste, cosa que cuando deje su lugar a otro, el camino que se ha tomado pueda forjar la gran institución que quieren los bolivaristas; pretende que el club esté a la par de los mejores de Sudamérica y que en Bolivia pelee todos los títulos.

Por eso no le gusta hablar en singular porque piensa que él no es sólo el gestor, sino que todos tienen que estar inmersos en el desafío que se han trazado, desde el más alto ejecutivo hasta el último de los empleados.

¿Cuándo conoció a Dios?

Yo estaba en un colegio pupilo cuando tenía diez años, todavía no sabía leer ni escribir en esa época. Ahí es donde conocí a Dios, en el internado, donde salía tres o cuatro veces al año, ahí estudiaba y trabajaba, porque estaba en el campo. Unos ordeñaban la vaca, otros cogían la fruta, hacían trabajo de cocina; yo trabajé en casi todo, hasta he cocido las pelotas de fútbol.

En los horarios libres disputábamos campeonatos entre las escuelas de curas. Ahí, limpiábamos la iglesia, había que dejarla impecable, y es en ese momento en que uno empieza a conocer a Dios y lo desarrolla a través de la vida, uno crece y se hace creyente, acepta por qué estamos aquí, por qué nos pasa esto, siempre hay un porqué y sólo queda seguir capacitándose, para mejorar cada uno, luego su familia y la sociedad.

¿Cuándo decidió ser futbolista?

Según mi mamá, a mis dos años, porque al frente de mi casa había una cancha de fútbol, yo cruzaba la calle y me dejaban allí. Tenía unos amigos de seis y siete años que me traían la leche, luego a los cinco años me quebraron, porque me puse a jugar con chicos grandes. Les di muchos dolores de cabeza, según mi madre, porque quería jugar incluso con el yeso.

Mi niñez fue extraordinaria en materia de fútbol, creo que no sé si estaría aquí si no jugaba al fútbol, porque mi vida ha sido difícil.

¿Por qué se hizo técnico?

Esta profesión hay que vivirla o sentirla, debuté a los 16 años en Banfield, conocí a muchos entrenadores y siempre me di por anotar las cosas. Tuve a uno de los más grandes que dio el fútbol, como es César Luis Menotti, y el estar tantos años metidos en el fútbol, hace que uno se vaya capacitando.

Estaba decidido que sería entrenador una vez que deje el fútbol, este deporte me dejó muy marcado por el hecho de que uno nació en el fútbol y morirá con el fútbol. Yo lo tenía claro de que debía enseñar todo lo que me enseñaron, y luego que tenía que capacitarme a nivel teórico, porque se necesita, y luego la práctica es la conclusión de todo.

¿Se capacitó en España?

Sí, pero la capacitación es de todos los días, pero sobre todo en España, donde se consume más información, por el hecho de que la evolución está en el Barcelona, en el Bayern Múnich, Milán, hemos viajado a todos esos lugares para sacar información, uno se va haciendo más culto futbolísticamente hablando.

Hoy, si uno no evoluciona, es porque no quiere, porque está en milésima de segundo en el internet, cada día tenemos una información avanzada y uno lo puede aplicar a su trabajo continuamente.

¿Cómo llegó al Barcelona B?

Estaba trabajando en un equipo chico con juveniles, y me llamó Josep Colomer, que había agarrado la dirección general del fútbol menor, del segundo equipo, y me dijo que me estaba siguiendo a nivel del trabajo, que ahora me iba a dar un equipo de verdad. Me citó un día al estadio del Barza, fue emocionante para mí y mi familia, lloré de emoción, trabajar en ese mundo. Es la ilusión de toda la vida. Estoy contento de que Dios me haya dado esta posibilidad.

¿Ahí conoció a Messi?

Convivimos con Leo en esos tiempos, él ya estaba, yo era nuevo y tuve la suerte de conocerlo; hemos trabajado con él, es un placer y un gusto compartir momentos, que es lo que más reconforta, porque hoy es el más grande, no sólo de la actualidad, podría ser de la historia.

Para mí, es elogiable que esa sencillez y humildad no la haya perdido, que sus amigos en esos momentos son sus amigos en la actualidad, que hoy luche por ganar títulos y por un mejoramiento en la sociedad. Tengo una amistad en silencio con Leo, con respeto, con admiración, nada se busca a cambio, pero tengo sobre todo el orgullo de haberlo dirigido y que hoy hablemos luego de bastante tiempo.

¿Messi le dio algún consejo en este paso por Bolívar?

Él sabe lo que estoy haciendo en Bolívar, me expresó su deseo de verme en la cancha de Vélez Sarsfield en la Copa Libertadores, no tuvimos la oportunidad de pasar, creo que lo merecimos. Siempre está pendiente, en todos los equipos que estoy sabe lo que hago. Tenemos un cambio de mensaje permanente, a través de situaciones especiales, una amistad muy linda y tranquila.

¿Cómo asume este desafío de Bolívar?

Con entereza, con ilusión y ganas, sabiendo donde veníamos. Creo que todos pueden desarrollar sus capacidades, independiente de la nacionalidad. Si tu naciste en un país que hoy no tiene el desarrollo que debería tener, eso no quiere decir que no tengas capacidad. El mundo de igualdad se lucha por alrededor, y se debe crear un ambiente de armonía, de evolución, de crecimiento.

Vinimos a eso, mucha gente interpreta mal, busca cosas que no son ciertas, es porque no nos conoce. Unos hablan, otros critican, otros alimentan las críticas tal vez para tener algo más de audiencia y poder destruir, hay algunos que manejan el divide y reinarás, el destruir y no construir, y nosotros no manejamos eso.

¿Se puede conseguir en Bolívar todo lo que se ha trazado?

Pienso que sí. Para mí, dentro del trabajo, el jugador es lo más importante, es una raza a la cual pertenezco, he sido jugador activo, hoy no soy activo, pero estoy en otra área. Pero es una raza que es la mía, en la que he nacido y moriré.

Por eso pienso que los jugadores somos especiales, porque muchos venimos de una lucha difícil de vida, y en el transcurso de los años nos encontramos en un nivel social importante. Por eso, el jugador tiene que capacitarse, no saber sólo de fútbol, mejorar su calidad de vida. Lo que he encontrado en Bolivia es un grupo de jugadores con un coraje de aprendizaje importante, valiente, muy respetuoso del aprendizaje, sincero y solidario. Estamos formando una familia donde también hay emoción, por eso nos abrazamos y eso lo siento muy sincero, real. Más allá de eso, no nos hemos apartado del objetivo que vinimos, a trabajar y a desarrollar la igualdad en el jugador. No puede haber una diferencia entre el jugador de Europa con el que reside aquí, por eso es que trabajamos de la forma en que lo hacemos.

¿Cree que se entiende el mensaje?

Se ha iniciado un proceso, unas veces salen mejor, otras peor, creo que se puede interrumpir la permanencia del DT pero no la línea de trabajo, la conducta que llevará al éxito a una institución tarde o temprano, y es el caso de Bolívar.

¿Bolívar está para campeón ahora, o para más adelante?

Estamos edificando un equipo campeón, estamos edificando un equipo competitivo, un equipo con unos valores importantes a nivel futbolístico. Creo que eso le va a hacer muy bien el fútbol de Bolívar y de Bolivia, porque hoy los chicos saben, sobre todo los jóvenes, que van a tener la posibilidad dentro su capacidad.

Eso es elogiable dentro lo que es la locura del ganar, que busca vencer a cualquier precio, para tener una tranquilidad momentánea, pero a su vez su solidez no es lo que el futuro amerita, creo que el futuro pasa por una solidez de fútbol base, por una institución fuerte, que sus bases hagan lo que hoy hace el Villarreal, que es muy difícil que se caiga, tras un trabajo de más de 12 años hoy le pelea a los grandes de Europa.

¿Lo marcó la derrota ante Oriente Petrolero?

Profesionalmente, como técnico, nunca tuve una derrota así. Reflexiono siempre, ganando o perdiendo, nadie es dueño de la verdad, nadie tiene una varita para el éxito. Pero fue un golpe duro, como todos los golpes que hemos recibido en la vida, pero es para mejorar, lo importante es seguir creciendo, y desarrollar de lo malo lo bueno que puede pasar. Fue un momento duro, sobre todo para los jugadores que estaban en la cancha, para la gente y la institución, pero son momentos que tienen que pasar para llegar a lo que está buscando el presidente, el gerenciamiento, todos.

¿Quiso irse?

No es que pensé en irme, no me gusta estar en un lugar que a lo mejor no quieren que esté; si es así, no hay ningún problema, porque se tiene que dar libertad a quienes deciden. Pero pienso que si uno hubiese renunciado a tantas cosas, no hubiéramos llegado a nada, y nosotros no somos de renunciar, sino de dar la posibilidad a la gente de bien; que si ellos quieren tomar una decisión, no hay ningún problema.

Siempre vamos a seguir vinculados al fútbol, nunca vamos a dejar de trabajar; a veces no se dan los resultados, pero vas a otro lado y sales campeón. A (Julio César) Falcioni no se le dio los resultados en Independiente, se va a Banfield y salió campeón. Uno tiene que tratar de ser honesto consigo mismo, con sus jugadores y sus dirigentes, trabajar, después no me detengo a pensar quién tiene la mala intención, porque camino siempre sobre la buena intención, eso nunca voy a cambiar.

Se dio el gusto de jugar en Real Madrid

En 1982, Talleres de Córdoba transfirió a Ángel Guillermo Hoyos al Real Madrid, cuando éste contaba con 19 años. Sin embargo, no fue inscrito en el primer equipo, sino en la filial, por el límite de extranjeros. Hoyos, a pesar de que tenía una abuela en Cádiz, no pudo ser habilitado como lo que hoy se conoce como jugador comunitario y recaló en la filial, el Real Madrid Castilla, donde desplegó su fútbol.

Uno de los recuerdos más lindos que guarda de este paso, fue cuando lo incluyeron en el primer equipo del Real Madrid, en un amistoso ante Unión Soviética, que se preparaba para el Mundial de 1982. El Madrid, con Hoyos en el once, empató 2-2 con la entonces URSS y el primer tanto fue obra del argentino. "Pocos recuerdan ese hecho, yo lo tengo guardado en el fondo de mi corazón, le anoté ni más ni menos que a Rinat Dasaev, ese día hice un partidazo, al final hasta me vino a saludar el técnico Valery Borskov", contó.

A sus 8 años le lustró el zapato a Pastoriza

Hoyos tuvo una infancia dura, en una familia que vivía el día a día y que le costaba reunir la plata para las necesidades más apremiantes.

"Ahora soy feliz, pero mi infancia fue dura. Tuvimos muchas necesidades, eso ha forjado lo que uno es y quiere ser en la vida".

Al técnico de Bolívar se le ilumina la cara cuando refleja que "hoy valoro lo que es una alimentación y dormir en una cama, ver que en varios lugares hay necesidades".

A pesar de las carencias, siempre trató de salir adelante. Esas necesidades le forjaron un carácter ganador, que le hizo subir su nivel de vida.

Conoció a Messi, llegó al Barcelona B, y en Grecia, en 2007, fue elegido como el mejor entrenador cuando ascendió a Primera División al Pass Giannina. Pero no se olvida que pasó hambre, que cuando niño abría las puertas para recibir una propina, vendía diarios en las calles de Buenos Aires y lustraba las botas.

Cuenta con orgullo que "yo le lustré las botas a (José) Pastoriza y luego fue mi técnico en Talleres de Córdoba, y pagó el velorio de mi papá".

Hoyos, a sus ocho años, se dirigía al Hotel Continental, donde estaba concentrado Independiente de Avellaneda, para lustrar las botas a los jugadores del cuadro rojo. "Me acuerdo que los jugadores se ponían a charlar en la puerta del hotel y yo me acercaba con otro amigo con el que lustrábamos juntos, desde esa época establecíamos sociedades laborales, porque al final repartíamos la caja con ese niño. Eso me marcó, porque desde pequeño comencé a pelear en la vida".

Las frases

"Mi niñez fue extraordinaria en materia de fútbol, creo que hoy no estaría aquí si es que no jugaba al fútbol, porque mi vida ha sido difícil. Una cosa que la tenía clara era que tenía que ser entrenador de fútbol"

El día en que llegué al Barcelona B lloré de emoción, porque es el sueño de todos estar en el mundo Barza. Ahí conocí a Messi, un chico que sigue siendo tan humilde como en ese entonces, y eso que es el número uno"

Su perfil

Nació en Villa María, provincia argentina de Córdoba, el 9 de junio de 1963. Como futbolista destacó en Talleres de Córdoba, Banfield, Boca Juniors, Gimnasia y Esgrima de La Plata y Chacarita Juniors, en su país. Tolima y Unión Magdalena, en Colombia; Everton, en Chile; Deportivo Táchira y Minerven, en Venezuela; Sport Boys, en Perú, y, Real Madrid Castilla, en España. En el país estuvo en Blooming. Como técnico trabajó cuatro años en el Barcelona B, luego dirigió a Aris Salónica, Atromitos, Pas Giannina y Panserraikos de Grecia, además del Anorthosis Famagusta de Chipre, con el que disputó la Copa UEFA.

 

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