
Club BolívarEl futbolista paceño nació un 19 de diciembre de 1910. Para los historiadores, fue el primer ídolo de la Academia y uno de los más grandes del balompié nacional. El deportista murió en enero de 1975.
21/12/2020 | Pagina Siete
El futbolista paceño nació un 19 de diciembre de 1910. Para los historiadores, fue el primer ídolo de la Academia y uno de los más grandes del balompié nacional. El deportista murió en enero de 1975.
Página Siete / La Paz
“A las cuatro de la tarde entra el Bolívar en cancha dirigido por Alborta…”. Esa cueca se escuchaba en los años 30. Antes del Maestro Ugarte, estaba él. El capitán de capitanes. El cañonero Mario Gonzalo Alborta Velasco. Este diciembre se celebran 110 años de uno de los más grandes futbolistas de la historia de Bolivia. Estas son sus memorias.
De padres orureños, Alborta nació el 19 de diciembre de 1910, en La Paz. “Se inició en el colegio, él fue bachiller del Instituto Americano, que era un colegio que se destacaba en deportes. Él brilló ahí y luego en la universidad”, recordó Magda Consuelo Alborta Ocampo, hija del Cañonero que rompía travesaños con sus potentes remates.
“Él me contaba todo. Fui muy amiga de él. Recuerdo que me dijo que una vez remató tan fuerte que el balón pegó en el travesaño y lo partió en dos , pero marcó el gol. Fue algo inolvidable para la época, seguramente”, contó una de las dos hijas de Alborta. La otra es María Cecilia.
“La enorme diferencia que existía entre su juego y el de sus compañeros de colegio llamó la atención de los dirigentes de Universitario, que después de un encuentro intercolegial le invitaron a jugar en la primera división del conjunto de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA)”, explicó el historiador Marcelo Ramos, quien efectuó un trabajo de investigación de la vida del primer gran ídolo del cuadro de Tembladerani.
Alborta era futbolista, pero “por amor al deporte”. “Mi padre nunca ganó dinero del fútbol, que yo recuerde. Nunca fue su modo de vida. Él siguió la carrera de contabilidad. Él tenía su puesto de contador. Trabajaba y ganaba su sueldo de una famosa empresa. Nunca recibió un sueldo del Bolívar, al contrario, él daba todo por su Bolívar”.
Hombre de otros tiempos, ayudó a construir el club. “Hay algo que nunca olvido. Mi papi era el menor de 10 hermanos, el mayor de todos vivió lejos de Bolivia y cuando volvió al país se compró una hacienda en los Yungas, mi padre fue el administrador, por lo que compraron un tractor. Cuando llegó el tractor a La Paz, antes de llevarlo a la finca, a él se le ocurrió llevar el tractor a Tembladerani para aplanar el terreno de Bolívar, antes de que se construya el estadio, en los años 40 ha debido ser”, apuntó Magda, quien por razones de salud ahora vive en Santa Cruz.
Alborta defendió y amó a la Academia. “Papi logró lo que quería, que Bolívar tenga un lugar para entrenar”, resaltó la también bolivarista que rememoró que una de las calles de Tembladerani llevan el nombre de Mario Alborta.
“En el club Bolívar paseó su fortaleza, caballerosidad, elegancia y su técnica inigualable. Estas cualidades le dieron el sobrenombre de Cañonero. El jugador emblemático debutó con la casaca celeste el 26 de octubre de 1930, durante el Campeonato Relámpago auspiciado por el club Bancario. En noviembre de ese año, los dirigentes del club Bolívar determinaron que el equipo viaje por territorio chileno. La gira fue positiva. De regreso al país, el cuadro celeste, con Alborta, protagonizó partidos memorables”, apuntó el historiador Ramos.
La Guerra del Chaco
El Cañonero fue un símbolo bolivarista, que también defendió al país, pero no precisamente en la cancha. “Mi padre fue a la Guerra del Chaco. Fue un bolivarista que combatió por el país”, añadió.
“Tengo fotos de los soldaditos despidiéndose. Mi madre (Hortencia Ocampo Ruiz) nos contó cómo fue, cómo se desesperaban por tener noticias de él. Bueno, orgullosamente hay fotografías donde se lo ve de soldadito del Ejército boliviano”, argumentó y aclaró que “aquí, en Santa Cruz, no tengo las fotos, están en mi casa de La Paz”.
El Mundial de 1930
“Mi padre siempre hablaba del primer Mundial de la historia. Me decía que jugó contra unos gringos grandotes, enormes. ‘Yo los veía como si fuesen gigantes, eran fuertes’, decía papi. No sé cómo fue seleccionado. Sólo sé que hubo varios stronguistas en esa selección”, recordó Magda.
Ramos precisó que Alborta participó en los primeros Juegos Bolivarianos de 1938. “La Selección, en la disciplina del balompié, realizó una de sus mejores presentaciones de su historia. En dicha oportunidad se colocó en el segundo lugar. Mario Alborta y Vicente Arraya fueron las figuras sobresalientes de aquel equipo”.
El Sudamericano de 1963
Enamorado del fútbol boliviano, Alborta fue parte de la Selección que se preparó para el Sudamericano de 1963.
“Mi padre formó parte de la comisión de selecciones, colaboró con el equipo que se concentró en el Colegio Militar.
“En aquel memorable acontecimiento del Campeonato Sudamericano de 1963, competencia en la cual Bolivia obtuvo el primer sitial, Alborta tuvo participación como directivo. El Cañonero, esta vez, fue designado administrador de la Selección. Alborta fue una de las pocas figuras comprometidas con el deporte nacional”, precisó Ramos.
Su partida
Mario Alborta murió en enero de 1975. El fútbol boliviano lloró. “A las cuatro de la tarde de un domingo sin fútbol y con lluvia ingresaba a su última morada uno de los más grandes deportistas que tuvo el fútbol boliviano. Se llamaba Mario Alborta y militó siempre en el Bolívar”, escribió el periodista Alfonso Prudencio (Paulovich) para reflejar lo que el Cañonero significó en la historia del deporte nacional. “La copla de una cueca que cantaba al Bolívar y que la aprendí cuando era niño comenzaba así: “A las cuatro de la tarde entra el Bolívar en cancha dirigido por Alborta…”. Y a las cuatro de la tarde de un domingo decíamos adiós a Mario Alborta, mientras por la grietas de un estadio demolido, escenario de sus glorias, se colaba un frío de muerte y un público de fantasmas se ponía de pie para rendir homenaje a quien muchas veces hizo vibrar el alma de las graderías. Nos duele tu partida, Mario, porque en ese inmenso club que se llama humanidad tú jugabas en ese equipo de los hombres buenos, sencillos y correctos y nos será difícil conseguir quien te reemplace debido a las características de tu juego en vida”.
Su hermano, Óscar Alborta, publicó una carta para recordar a la gran figura del fútbol nacional.
“El cielo estaba llorando. Se había marchado al seno del Señor, el caballero del deporte y de la vida. (...) Su actuación en los estadios, su vida misma hecha de dignidad, nos recordaba al jugador caballeroso de la vieja Inglaterra de los fields vedes de la limpieza moral y la cordialidad. Y, sin embargo, no hubo una medalla, ni un premio, ni siquiera una mención para el gran deportista que se retiraba honorablemente de las canchas”, criticó.
Para muchos fue un maestro, antes que apareciera el Maestro Víctor Agustín Ugarte.
“Adiós Mario Alborta. El árbitro de la vida hizo escuchar el pitazo final en el partido de tu vida y no hubo minutos de descuento ni vamos a hacer reclamaciones porque se cumplieron los 45 minutos del segundo tiempo de haber jugado a todo vapor. Fueron muchos partidos, Mario. Unos ganados a la vida, otros perdidos y otros cuyo resultado nos dejó indiferentes”, dijo Paulovich (+).
Magda Alborta nunca se olvida de su padre. “Cuando estaba en La Paz, nunca dejé de ir a su tumba. Está en el Cementerio Jardín. Conocí a don Mario Mercado y él también asistía a verlo”, finalizó la mujer que guarda en su mente los recuerdos del hombre que se convirtió en leyenda.
El perfil del ídolo celeste
Nombre Mario Gonzalo Alborta Velasco.
Lugar y fecha de nacimiento De padres orureños, nació en La Paz, el 19 de diciembre de 1910.
Posición Delantero.
Inicios Jugó en Universitario, en 1926. Dos años después vistió la casaca de Deportivo Militar. En 1929 volvió a Universitario. En 1930 pasó a Bolívar.
Idilio celeste Alborta debutó en Bolívar el 26 de octubre de 1930, durante el Campeonato Relámpago.
Internacionalmente Participó en los primeros Juegos Bolivarianos de 1938 y tuvo que rechazar una oferta para jugar en el balompié argentino.
Mundialista El paceño Alborta jugó el Mundial de Uruguay 1930.
Aseguran que Alborta jugó en The Strongest
En febrero de 1975, Óscar Alborta, hermano del Cañonero, escribió una carta de adiós para despedirlo.
“Se añoraba en el recuerdo a esa figura juvenil de un jugador extraordinario. Bien parecía un muñequillo frágil y elegante a la distancia, el que lucía la blusa celeste y blanco del club Bolívar y a veces la camiseta aurinegra cuando jugaba para el The Storngest”, dice en el texto.
Óscar describe a su hermano como un hombre de “esbelta figura, por cierto, que parecía dominar con sus rápidas carreras, que batían el oleaje de miles de banderines que cubrían tribunas que se agitaban como el mar. A veces, el juego del maestro comenzaba con un cañonazo ya legendario en la historia del foot-ball, que anidaba el balón en las redes del arco”.
Mario Alborta es el primer gran ídolo de Bolívar, pero su familia asegura que también tuvo pasado aurinegro. “Su hermano Óscar Alborta escribió una carta en la que menciona que mi abuelito había reforzado en ocasiones a The Strongest, este artículo fue escrito por su fallecimiento”, explicó Jeanice Pacheco, una de las nietas del Cañonero.
La misiva escrita en Santa Cruz y publicada en un diario del país, resalta la figura del “jugador inolvidable que dejó los mejores recuerdos en los campos deportivos de Santiago, Lima, Bogotá Montevideo y Buenos Aires”.
“Fue un deportista inolvidable que fue olvidado por los dirigentes criollos”, resaltó el hermano del deportista que falleció hace 45 años.
“Las opiniones.. expresadas en esta noticia son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de bolivar.com.bo”
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